"En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios en Cristo Jesus quiere de vosotros. No extingais el Espiritu; no desprecies las profecias; examinadlo todo y quedados con lo bueno." 1 TESALONISENCES 5: 18-21

El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, del malo saca lo malo. Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca." San Lucas 6:45

QUE LA PRECIOSA SANGRE QUE BROTA DE LA SAGRADA CABEZA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, TEMPLO DE LA DIVINA SABIDURIA, TABERNACULO DEL DIVINO CONOCIMIENTO Y LUZ DEL CIELO Y DE LA TIERRA NOS CUBRA AHORA Y SIEMPRE. AMEN+++

“OH JESUS, CUBREME CON TU INFINITA SANGRE PRECIOSA CADA INSTANTE DE MI VIDA. AMEN"


"Ora y espera; no te inquietes. La inquietud no conduce a nada. Dios es misericordioso y

escuchará tu oración. Padre Pio"


miércoles, 4 de noviembre de 2015

EVANGELIO DEL DIA Y MEDITACION: 4 DE NOVIEMBRE DE 2015

Del Santo Evangelio según San Lucas 14,25-33.
 
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Junto con Jesús iba un gran gentío, y él, dándose vuelta, les dijo:
"Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo.
El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.
¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla?
No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo:
'Este comenzó a edificar y no pudo terminar'.
¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil?
Por el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz.
De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo."
MEDITACION
 
San Juan Casiano (c. 360-435), fundador de la Abadía de Marsella
Conferencias 3, 6-7; CSEL 13/2, 73-75

Renunciar a todos sus bienes
 

    La tradición unánime de los Padres se junta a la autoridad de las Escrituras para mostrar, en efecto, que las renuncias son tres... La primera consiste en despreciar todas las riquezas y bienes de este mundo. Por la segunda renunciamos a nuestra vida pasada, a nuestros vicios y a nuestras afecciones del espíritu y de la carne. La tercera tiene por objeto apartar nuestra mente de las cosas presentes y visibles, para contemplar únicamente las cosas futuras y no desear más que las invisibles. Que es menester cumplir con los tres, es el mandamiento que el Señor hizo ya a Abraham, cuando le dijo: «Sal de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre» (Gn 12,1).

    En primer lugar ha dicho: «Sal de tu patria», es decir, de los bienes de este mundo y de las riquezas de esta tierra. En segundo lugar: «Abandona a tu parentela», esto es, la vida y las costumbres de antaño, tan estrechamente unidas a nosotros desde nuestro nacimiento, que hemos contraído con ellas como una especie de afinidad y parentesco natural, cual si fuera nuestra propia sangre. En tercer lugar: «Aléjate de la casa de tu padre», o sea, aparta tus ojos del recuerdo del mundo presente...

    Contemplemos, tal como lo dice el apóstol Pablo, «no las cosas visibles sino las invisibles; pues las visibles son temporales y las invisibles, eternas» (2Co 4,18)...; «somos ya ciudadanos del cielo» (Flp 3,20)... Abandonaremos, así, la morada de nuestro primer padre, él que fue nuestro padre, como sabemos, según el hombre viejo, desde nuestro nacimiento, cuando «éramos por naturaleza hijos de ira, como el resto de los hombres» (Ef 2,3). Entonces, despojados de este afecto, nuestra mirada se concentrará únicamente en el cielo... entonces nuestra alma se elevará hasta el mundo invisible por la meditación constante de las cosas de Dios y la contemplación espiritual.

EVANGELIO DEL DIA Y MEDITACION: 3 DE NOVIEMBRE DE 2015

Del Santo Evangelio según San Lucas 14,15-24.
 
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En aquel tiempo:
Uno de los invitados le dijo: "¡Feliz el que se siente a la mesa en el Reino de Dios!".
Jesús le respondió: "Un hombre preparó un gran banquete y convidó a mucha gente.
A la hora de cenar, mandó a su sirviente que dijera a los invitados: 'Vengan, todo está preparado'.
Pero todos, sin excepción, empezaron a excusarse. El primero le dijo: 'Acabo de comprar un campo y tengo que ir a verlo. Te ruego me disculpes'.
El segundo dijo: 'He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos. Te ruego me disculpes'.
Y un tercero respondió: 'Acabo de casarme y por esa razón no puedo ir'.
A su regreso, el sirviente contó todo esto al dueño de casa, y este, irritado, le dijo: 'Recorre en seguida las plazas y las calles de la ciudad, y trae aquí a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los paralíticos'.
Volvió el sirviente y dijo: 'Señor, tus órdenes se han cumplido y aún sobra lugar'.
El señor le respondió: 'Ve a los caminos y a lo largo de los cercos, e insiste a la gente para que entre, de manera que se llene mi casa.
Porque les aseguro que ninguno de los que antes fueron invitados ha de probar mi cena'".
 
MEDITACION
Por Pbro. Cristian Andrade
 
Hoy, el Señor nos ofrece una imagen de la eternidad representada por un banquete. El banquete significa el lugar donde la familia y los amigos se encuentran juntos, gozando de la compañía, de la conversación y de la amistad en torno a la misma mesa. Esta imagen nos habla de la intimidad con Dios trinidad y del gozo que encontraremos en la estancia del cielo. Todo lo ha hecho para nosotros y nos llama porque «ya está todo preparado» (Lc 14,17). Nos quiere con Él; quiere a todos los hombres y las mujeres del mundo a su lado, a cada uno de nosotros.
 
Es necesario, sin embargo, que queramos ir. Y a pesar de saber que es donde mejor se está, porque el cielo es nuestra morada eterna, que excede todas las más nobles aspiraciones humanas —«ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman» (1Cor 2,9) y, por lo tanto, nada le es comparable—; sin embargo, somos capaces de rechazar la invitación divina y perdernos eternamente el mejor ofrecimiento que Dios podía hacernos: participar de su casa, de su mesa, de su intimidad para siempre. ¡Qué gran responsabilidad!
 
Somos, desdichadamente, capaces de cambiar a Dios por cualquier cosa. Unos, como leemos en el Evangelio de hoy, por un campo; otros, por unos bueyes. ¿Y tú y yo, por qué somos capaces de cambiar a aquél que es nuestro Dios y su invitación? Hay quien por pereza, por dejadez, por comodidad deja de cumplir sus deberes de amor para con Dios: ¿Tan poco vale Dios, que lo sustituimos por cualquier otra cosa? Que nuestra respuesta al ofrecimiento divino sea siempre un sí, lleno de agradecimiento y de admiración. 
 
¿Por qué estas personas rechazan la invitación? Era una gran cena; el que la organizaba seguro que no habrá escatimado nada en su preparación. 
 
Cristo se encarnó. Dios hecho hombre por nosotros. Nos suena "de toda la vida" esta frase, sobre todo repetida en los días de Navidad que se están acercando, pero de tanto repetirla, quizás no caemos en la cuenta de que ahí cometimos la mayor ingratitud que se ha cometido en la historia de la humanidad: "los suyos no le recibieron". Porque si la gratitud es el reconocimiento por un don que se recibe, para un cristiano la gratitud nace de la fe en Cristo. Y a veces parece que Cristo necesita mendigar para que los hombres acepten el amor que les ofrece, cuando somos nosotros los que deberíamos esforzarnos por mostrarle nuestro amor. 
 
Desearía entonces que nos preguntáramos: ¿cómo vivimos nuestro ser Iglesia? ¿Somos piedras vivas? ¿Nos abrimos nosotros a la acción del Espíritu Santo para ser parte activa en nuestras comunidades o nos cerramos en nosotros mismos, diciendo: "tengo mucho que hacer, no es tarea mía"? 
 
Que el Señor nos dé a todos su gracia, su fuerza, para que podamos estar profundamente unidos a Cristo, que es la piedra angular, la piedra de sustentación de nuestra vida y de toda la vida de la Iglesia, animados por su Espíritu, seamos siempre piedras vivas de su Iglesia. Está en nuestras manos hacer del mundo un inmenso jardín en el que la gratitud no sea una flor exótica, sino que sea la flor de cada hogar, de cada familia, de cada sociedad.

EVANGELIO DEL DIA Y HOMILIA: 2 DE NOVIEMBRE DE 2015

 
Jesús dijo a sus discípulos:
"Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso.
Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos,
y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda.
Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo,
porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron;
desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver'.
Los justos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber?
¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos?
¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?'.
Y el Rey les responderá: 'Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo'.
Luego dirá a los de su izquierda: 'Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles,
porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber;
estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron'.
Estos, a su vez, le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?'.
Y él les responderá: 'Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo'.
Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna".
 
MEDITACION 

Conmemoración de todos los fieles difuntos

Muramos con Cristo, y viviremos con él
Del libro de san Ambrosio, obispo, sobre la muerte de su hermano Sátiro
Libro 2,40. 41. 132. 133
Vemos que la muerte es una ganancia, y la vida un sufrimiento. Por esto, dice san Pablo: Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir. Cristo, a través de la muerte corporal, se nos convierte en espíritu de vida. Por tanto, muramos con él, y viviremos con él.
En cierto modo, debemos irnos acostumbrando y disponiendo a morir, por este esfuerzo cotidiano, que consiste en ir separando el alma de las concupiscencias del cuerpo, que es como irla sacando fuera del mismo para colocarla en un lugar elevado, donde no puedan alcanzarla ni pegarse a ella los deseos terrenales, lo cual viene a ser como una imagen de la muerte, que nos evitará el castigo de la muerte. Porque la ley de la carne está en oposición a la ley del espíritu e induce a ésta a la ley del error. ¿Qué remedio hay para esto? ¿Quién me librará de este cuerpo presa de la muerte? Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, y le doy gracias.
Tenemos un médico, sigamos sus remedios. Nuestro remedio es la gracia de Cristo, y el cuerpo presa de la muerte es nuestro propio cuerpo. Por lo tanto, emigremos del cuerpo, para no vivir lejos del Señor; aunque vivimos en el cuerpo, no sigamos las tendencias del cuerpo ni obremos en contra del orden natural, antes busquemos con preferencia los dones de la gracia.
¿Qué más diremos? Con la muerte de uno solo fue redimido el mundo. Cristo hubiese podido evitar la muerte, si así lo hubiese querido; mas no la rehuyó como algo inútil, sino que la consideró como el mejor modo de salvarnos. Y, así, su muerte es la vida de todos.
Hemos recibido el signo sacramental de su muerte, anunciamos y proclamamos su muerte siempre que nos reunimos para ofrecer la eucaristía; su muerte es una victoria, su muerte es sacramento, su muerte es la máxima solemnidad anual que celebra el mundo.
¿Qué más podremos decir de su muerte, si el ejemplo de Cristo nos demuestra que ella sola consiguió la inmortalidad y se redimió a sí misma? Por esto, no debemos deplorar la muerte, ya que es causa de salvación para todos; no debemos rehuirla, puesto que el Hijo de Dios no la rehuyó ni tuvo en menos el sufrirla.
Además, la muerte no formaba parte de nuestra naturaleza, sino que se introdujo en ella; Dios no instituyó la muerte desde el principio, sino que nos la dio como remedio. En efecto, la vida del hombre, condenada, por culpa del pecado, a un duro trabajo y a un sufrimiento intolerable, comenzó a ser digna de lástima: era necesario dar fin a estos males, de modo que la muerte resituyera lo que la vida había perdido. La inmortalidad, en efecto, es más una carga que un bien, si no entra en juego la gracia.
Nuestro espíritu aspira a abandonar las sinuosidades de esta vida y los enredos del cuerpo terrenal y llegar a aquella asamblea celestial, a la que sólo llegan los santos, para cantar a Dios aquella alabanza que, como nos dice la Escritura, le cantan al son de la cítara: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente, justos y verdaderos tus caminos, ¡oh Rey de los siglos! ¿Quién no temerá, Señor, y glorificará tu nombre? Porque tú solo eres santo, porque vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento; y también para contemplar, Jesús, tu boda mística, cuando la esposa en medio de la aclamación de todos, será transportada de la tierra al cielo –a ti acude todo mortal–, libre ya de las ataduras de este mundo y unida al espíritu.
Este deseo expresaba, con especial vehemencia, el salmista, cuando decía: Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida y gozar de la dulzura del Señor.

Oración:
Escucha, Señor, nuestras súplicas, para que, al confesar la resurrección de Jesucristo, tu Hijo, se afiance también nuestra esperanza de que todos tus hijos resucitarán. Por nuestro Señor Jesucristo.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Y MARIA DEL GETSEMANI: TODOS POR LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO EN ESTE DIA.. 2 DE NOVIEMBRE DE 2015

TODOS POR LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO EN ESTE DIA..

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Con el cursor pueden jalar estas dos tarjetas al escritorio de su computador para que recuerden a lo largo de todo el año, en especial los días lunes, orar por ellas. Cinco minutos que les dediquen cada lunes durante el año es una obra de Misericordia Grandísima y algún día ustedes mismos las podrían necesitar y ¿quién orará por ustedes si no se la enseñan ahora a sus familias?
Cantada (con guitarra y en inglés). Es una sencilla y bella composición.  
 

Y MARIA DEL GETSEMANI: LETANIA A TODOS LOS SANTOS EN SU SOLEMNIDAD: 1 DE NOVIEMBRE DE 2015

LETANIA A TODOS LOS SANTOS EN SU SOLEMNIDAD

EVANGELIO DEL DIA Y HOMILIA POR SACERDOTE LUIS ZAZANO:. 1 DE NOVIEMBRE DE 2015

Del Santo Evangelio según San Mateo 5,1-12a.
 
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Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él.
Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
"Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron."

 

Esten Alegres y contentos porque su recompensa será grande en el Cielo, Que lindo escuchar esto imagínate en tu cabeza una procesión grande interminable de santos que están en el Cielo. Alegres y cantando al Señor. Ese es el Cielo, la alegría, el entusiasmo, la alegría de vivir y de mostrar a Dios muy fuertemente en tu interior.
 
A lo largo del año litúrgico la iglesia nos propone como modelo e intercesores a los santos. Hoy conmemoramos a todos los Santos y la iglesia reconoce sus virtudes sin meritos y la iglesia pide su intercesión y también le pide su ayuda porque ellos ya están contemplando a Dios porque han llevado una vida ejemplar.
 
Los Santos son los vencedores que provienen de la gran tribulación, la han luchado, la han enfrentado, le ha costado vivir, le ha costado luchar, le ha costado entregarse, le ha costado aceptar la cruz y los desafíos de la vida cristiana como a vos y como a mi, y han cumplido la bienaventuranza del reino anunciado por Jesús. La clave de todo esto es sentirse hijo de Dios. Cuando vos te sentís hijo de Dios y te sentís mimado por el amor de Dios y no hay nada que pueda vencerte, no hay nada que pueda ocultarte, no hay nada que pueda destruirte. Por eso sentirte hijo de Dios es la clave y saberte amado y enamorado de la obra maravillosa que el Señor tiene para vos en tu vida.
 
El Santo no es aquel que hace todo perfecto, sino santo es aquel que se cae y se levanta porque confía plenamente en el amor de Dios.
 
Que pases un hermoso Domingo y disfruta mucho en esa presencia que solo Jesús puede regalarte.
 
Que tengas un muy bien Domingo!!!  Cuidate!
 
En el Nombre del Padre + Hijo + y Espiritu Santo descienda sobre vos y tu familia esta bendición! AMEN+++

HACED LO QUE OS DIGA: NI NIÑOS, NI ANCIANOS, NI SANTOS, NI CORRUPTOS, TODOS DE UNA UNA FORMA U OTRA... 29 DE OCTUBRE DE 2015

NI NIÑOS, NI ANCIANOS, NI SANTOS, NI CORRUPTOS, TODOS DE UNA FORMA U OTRA VIVIRÁN LA TRIBULACIÓN http://www.hacedloqueosdiga.blogspot.com/2015/10/ni-ninos-ni-ancianos-ni-santos-ni.HTML
29 de Octubre de 2015
Alabado sea Dios. Cada día estáis más cerca de la Tribulación que Dios Altísimo va a mandar sobre toda la Humanidad y de la que nadie estará exento. Yo, Miguel Arcángel, os hablo.

Ni niños, ni ancianos, ni santos, ni corruptos, todos de una forma u otra vivirán la Tribulación. Pero,  hijos de Dios, ¡no temáis! porque Dios es Padre en todo momento, cuando da y cuando quita, cuando premia o castiga. Debéis vivir en las leyes de Dios que son vuestra salvación. Cumplidlas exhaustivamente con rectitud y sin omitir nada, porque Dios ve todo y ve la recta y mala intención vuestra. En el cumplimiento de las leyes de Dios, la gracia del Altísimo no os faltará y el amor y la ayuda de la Madre Celestial tampoco. Yo, Miguel Arcángel, os hablo.

Y nos tenéis a nosotros, legiones de Ángeles Custodios y Arcángeles, que estamos para ayudar a la Humanidad en todo momento. Por tanto, hijos de Dios, yo os pido que tengáis la voluntad de estar preparados. Sin agobios ni miedos, enmendad vuestras vidas. Y los que ya estáis preparados, que vuestra unión con el Señor sea más estrecha y más amorosa. Yo, Miguel Arcángel, os hablo.

Rezad mucho por los sacerdotes y la jerarquía de la Iglesia y ofreced por ellos sacrificios, renuncias de vuestros gustos, humillaciones y penitencia. Vuestras humillaciones aceptadas y bien recibidas, ayudan a la soberbia que haya en ellos. Vuestra penitencia y sacrificios, ayudan a sus negligencias, y así en todo lo que hagáis. Todo el bien que hagáis ayudaran a la Humanidad entera, pero sobre todo a los sacerdotes que son tan imprescindibles en los planes de Dios.

Acoged, hijos de Dios, amorosamente a vuestra familia y preparadla. Yo sé que todo esto es costoso para vosotros, porque muchos de vuestros familiares no solo no creen, sino que les molestan los temas de Dios, pero allá donde vosotros sois impotentes, Dios no lo es y todo lo puede, porque para Dios nada hay imposible (Lc 1,37).

Este comunicado que os doy es para que lo pongáis en práctica, no para que especuléis. Acercaos a Jesús Sacramentado para que Él os ayude a hacer en todo momento Su voluntad, y refugiaos en María Santísima, Madre de pecadores. Yo, Miguel Arcángel, os hablo y os asesoro. La paz de la Santísima Trinidad esté con todos vosotros.