"En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios en Cristo Jesus quiere de vosotros. No extingais el Espiritu; no desprecies las profecias; examinadlo todo y quedados con lo bueno." 1 TESALONISENCES 5: 18-21

El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, del malo saca lo malo. Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca." San Lucas 6:45

QUE LA PRECIOSA SANGRE QUE BROTA DE LA SAGRADA CABEZA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, TEMPLO DE LA DIVINA SABIDURIA, TABERNACULO DEL DIVINO CONOCIMIENTO Y LUZ DEL CIELO Y DE LA TIERRA NOS CUBRA AHORA Y SIEMPRE. AMEN+++

“OH JESUS, CUBREME CON TU INFINITA SANGRE PRECIOSA CADA INSTANTE DE MI VIDA. AMEN"


"Ora y espera; no te inquietes. La inquietud no conduce a nada. Dios es misericordioso y

escuchará tu oración. Padre Pio"


jueves, 26 de diciembre de 2013

AMOR SANTO: 24 Y 25 DE DICIEMBRE DE 2013

AMOR SANTO
CONFRATERNIDAD DE LOS CORAZONES UNIDOS
 
Imagen Completa de los Corazones Unidos: Padre, Hijo, Espíritu Santo e 
Inmaculado Corazón de María → Descargar Imagen ←
Mensajes del Cielo a la vidente  Maureen Sweeney-Kyle (USA)

24 de Diciembre del 2013 
Nochebuena


La Santísima Virgen dice: “Alabado sea Jesús.”

“Hoy vengo a ti en la gozosa expectativa de la celebración que conmemora el Nacimiento de Mi pequeño Hijo. Él nació en un lugar oscuro y en la pobreza, no obstante, Su riqueza estaba por encima de toda expresión. Consideren solemnemente que la riqueza de Mi Hijo no estaba en ningún tesoro terrenal, sino en el Cielo. En el mundo actual, el hombre más rico de la tierra es el que está más estrechamente unido con la Divina Voluntad del Padre.”

“Por lo tanto, queridos hijitos, no complazcan el favor humano a costa de la defensa de la verdad, pues la verdad es la Voluntad de Dios para ustedes. No precipiten la confusión para aceptar el error. Que su riqueza sea el amor de Dios por ustedes, y que su tesoro esté siempre en el Cielo.”

“Mi Hijo los fortalecerá en sus esfuerzos si ustedes se lo permiten.”
 
25 de Diciembre del 2013
Navidad
 
La Santísima Virgen dice: “Alabado sea Jesús.”

“Hijos Míos, dense cuenta de que gran parte de la población del mundo de aquel tiempo no supo o no entendió la importancia del Nacimiento de Mi Hijo en Belén. Incluso durante Su ministerio público, las personas a quien Él vino a salvar, no lo aceptaron.”

“En estos tiempos, los Mensajes y la Misión en este lugar tampoco reciben aclamación terrenal ni aprobaciones. Pero esta Misión permanece como un regalo a la humanidad de muchas formas, así como el Nacimiento de Mi Hijo fue el más maravilloso de los regalos que se ha dado o que alguna vez se dará.”

“Hoy, les deseo a todos y cada uno de ustedes una Santa Navidad que perdure en sus corazones a lo largo del año.”
 
25 de Diciembre del 2013
Navidad
 
Nuestra Señora llega cargando al Niñito Jesús. Él tiene dos Dedos levantados como bendiciendo. Dice: “Yo soy tu Jesús, nacido Encarnado.”

“Establezcan la paz en el vientre materno, y tendrán paz en el mundo.”

Ambos desaparecen, y en el aire queda una cruz luminosa. A su alrededor hay muchos ángeles.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

EL NACIMIENTO DE JESUS: Vision de la Beata Ana Catalina Emmerich (2da Parte)

NACIMIENTO DE JESUS
Visión de la Beata Ana Catalina Emmerich
En proceso de Canonización
Alemania 1820



He visto que la luz que envolvía a la Virgen se hacía cada vez más deslumbrante, de modo que la luz de las lámparas encendidas por José no eran ya visibles. María, con su amplio vestido desceñido, estaba arrodillada en su lecho, con la cara vuelta hacia el Oriente. Llegada la medianoche la vi arrebatada en éxtasis, suspendida en el aire, a cierta altura de la tierra. Tenía las manos cruzadas sobre el pecho. El resplandor en torno de ella crecía por momentos. Toda la naturaleza parecía sentir una emoción de júbilo, hasta los seres inanimados. La roca de que estaban formados el suelo y el atrio, parecía palpitar bajo la luz intensa que los envolvía. Luego ya no vi más la bóveda.Una estela luminosa, que aumentaba sin cesar en claridad, iba desde María hasta lo más alto de los cielos. Allá arriba había un movimiento maravilloso de glorias celestiales, que se acercaban a la tierra y aparecieron con toda claridad seis coros de ángeles celestiales. La Virgen Santísima, levantada de la tierra en medio del éxtasis, oraba y bajaba la mirada sobre su Dios, de quien se había convertido en Madre. El Verbo Eterno, débil Niño, estaba acostado en el suelo delante de María.

Vi a nuestro Señor bajo la forma de un pequeño Niño todo luminoso, cuyo brillo eclipsaba el resplandor circundante, acostado sobre una alfombrita ante las rodillas de María. Me parecía muy pequeñito y que iba creciendo ante mi mirada; pero todo esto era la irradiación de una luz tan potente y deslumbradora que no puedo explicar cómo pude mirarla. La Virgen permaneció algún tiempo en éxtasis; luego cubrió al Niño con un paño, sin tocarlo y sin tomarlo aún en sus brazos.
Poco tiempo después vi al Niño que se movía y lo oí llorar. En ese momento fue cuando María pareció volver en sí misma y, tomando al Niño, lo envolvió en el paño con que lo había cubierto y lo tuvo en sus brazos, estrechándolo contra su pecho.Se sentó, ocultándose toda Ella con el Niño bajo su amplio velo y creo que le dio el pecho. Vi entonces en torno a los ángeles, en forma humana, hincándose delante del Niño recién nacido, para adorarlo. Cuando habría transcurrido una hora desde el nacimiento del Niño Jesús, María llamó a José, que estaba aún orando con el rostro pegado a la tierra. Se acercó, prosternándose, lleno de júbilo, de humildad y de fervor. Sólo cuando María le pidió que apretara contra su corazón el Don Sagrado del Altísimo, se
levantó José, recibió al Niño entre sus brazos y derramando lágrimas de pura alegría, dio gracias a Dios por el Don recibido del cielo.

María fajó al Niño: tenía sólo cuatro pañales. Más tarde vi a María y a José sentados en el suelo, uno junto al otro: no hablaban, parecían absortos en muda contemplación. Ante María, fajado como un niño común, estaba recostado Jesús recién nacido, bello y brillante como un relámpago. "¡Ah, -decía yo- este lugar encierra la salvación del mundo entero y nadie lo sospecha!"

He visto que pusieron al Niño en el pesebre, arreglado por José con pajas, lindas plantas y una colcha encima. El pesebre estaba sobre la gamella cavada en la roca, a la derecha de la entrada de la gruta, que se ensanchaba allí hacia el Mediodía. Cuando hubieron colocado al Niño en el pesebre, permanecieron los dos a ambos lados, derramando lágrimas de alegría y entonando cánticos de alabanza. José llevó el asiento y el lecho de reposo de María junto al pesebre. Yo veía a la Virgen, antes y después del nacimiento de Jesús, arropada en un vestido blanco, que la envolvía por entero. Pude verla allí durante los primeros días sentada, arrodillada, de pie, recostada o durmiendo; pero nunca la vi enferma ni fatigada.


Señales en la naturaleza. Anuncio a los pastores
He visto en muchos lugares, hasta en los más lejanos, una insólita alegría, un extraordinario movimiento en esta noche. He visto los corazones de muchos hombres de buena voluntad reanimados por un ansia, plena de alegría y, en cambio, los corazones de los perversos llenos de temores. Hasta en los animales he visto manifestarse alegría en sus movimientos y brincos. Las flores levantaban sus corolas, las plantas y los árboles tomaban nuevo vigor y verdor y esparcían sus fragancias y perfumes.

He visto brotar fuentes de agua de la tierra. En el momento mismo del Nacimiento de Jesús, brotó una fuente abundante en la gruta de la colina del Norte. Cuando al día siguiente lo notó José, le preparó en seguida un desagüe. El cielo tenía un color rojo oscuro sobre Belén, mientras se veía un vapor tenue y brillante sobre la gruta del pesebre, el valle de la gruta de Maraña y el valle de los pastores.

A legua y media más o menos de la gruta de Belén, en el valle de los pastores, había una colina donde empezaba una serie de viñedos que se extendía hasta Gaza. En las faldas de la colina estaban las chozas de tres pastores, jefes de las familias de los demás pastores de las inmediaciones. A distancia doble de la gruta del pesebre se encontraba lo que llamaban la torre de los pastores. Era un gran andamiaje piramidal, hecho de madera, que tenía por base enormes bloques de la misma roca: estaba rodeado de árboles verdes y se alzaba sobre una colina aislada en medio de una llanura. Estaba rodeado de escaleras; tenía galerías y torrecillas, todo cubierto de esteras. Guardaba cierto parecido con las torres de madera que he visto en el país de los Reyes Magos, desde donde observaban las estrellas. Desde lejos producía la impresión de un gran barco con muchos mástiles y velas.

Desde esta torre se gozaba de una espléndida vista de toda la comarca. Se veía Jerusalén y la montaña de la tentación en el desierto de Jericó. Los pastores tenían allí a los hombres que vigilaban la marcha de los rebaños y avisaban a los demás tocando cuernos de caza, si acaso había alguna incursión de ladrones o gente de guerra. Las familias de los pastores habitaban esos lugares en un radio de unas dos leguas. Tenían granjas aisladas, con jardines y praderas. Se reunían junto a la torre, donde guardaban los utensilios que tenían en común. A lo largo de la colina de la torre, estaban las cabañas, y algo apartado de éstas había un gran cobertizo con divisiones donde habitaban las mujeres de los pastores guardianes: allí preparaban la comida.

He visto que en esta noche parte de los rebaños estaban cerca de la torre, parte en el campo y el resto bajo un cobertizo cerca de la colina de los pastores. Al nacimiento de Jesucristo vi a estos tres pastores muy impresionados ante el aspecto de aquella noche tan maravillosa; por eso se quedaron alrededor de sus cabañas mirando a todos lados. Entonces vieron maravillados la luz extraordinaria sobre la gruta del pesebre. He visto que se pusieron en agitado movimiento los pastores que estaban junto a la torre, los cuales subieron a su mirador dirigiendo la vista hacia la gruta.

Mientras los tres pastores estaban mirando hacia aquel lado del cielo, he visto descender sobre ellos una nube luminosa, dentro de la cual noté un movimiento a medida que se acercaba. Primero vi que se dibujaban formas vagas, luego rostros, finalmente oí cánticos muy armoniosos, muy alegres, cada vez más claros. Como al principio se asustaran los pastores, apareció un ángel ante ellos, que les dijo:

"No temáis, pues vengo a anunciaros una gran alegría para todo el pueblo de Israel. Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo, el Señor. Por señal os doy ésta: encontraréis al Niño envuelto en pañales, echado en un pesebre".


Mientras el ángel decía estas palabras, el resplandor se hacía cada vez más intenso a su alrededor. Vi a cinco o siete grandes figuras de ángeles muy bellos y luminosos. Llevaban en las manos una especie de banderola larga, donde se veían letras del tamaño de un palmo y oí que alababan a Dios cantando:

"Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra para los hombres de buena voluntad".

Más tarde tuvieron la misma aparición los pastores que estaban junto a la torre. Unos ángeles también aparecieron a otro grupo de pastores, cerca de una fuente, al Este de la torre, a unas tres leguas de Belén. No he visto que los pastores fueran enseguida a la gruta del pesebre, porque unos se encontraban a legua y media de distancia y otros a tres; los he visto, en cambio, consultándose unos a otros acerca de lo que llevarían al recién nacido y preparando los regalos con toda premura. Llegaron a la gruta del pesebre al rayar el alba.



Señales en Jerusalén, en Roma y en otros pueblos
Esta noche vi en el Templo a Noemí, la maestra de María, a la profetisa  Ana y al anciano Simeón. Vi en Nazaret a Ana y en Juta a Santa Isabel. Todos tenían visiones y revelaciones del Nacimiento del Salvador. He visto al pequeño Juan Bautista, cerca de su madre, manifestando una alegría muy grande. Vieron y reconocieron a María en medio de aquellas visiones, aunque no sabían donde había tenido lugar el acontecimiento. Isabel tampoco lo sabía. Sólo Ana sabía que tenía lugar en Belén.

Esta noche vi en el Templo un acontecimiento admirable y extraño: todos los rollos de escrituras de los saduceos saltaban fuera de los armarios donde estaban encerrados, dispersándo
se. Este suceso causó mucho espanto en todos, pero los saduceos lo atribuyeron a efectos de brujería y repartieron dinero a los que lo sabían para que mantuvieran el secreto.

He visto muchas cosas en Roma esta noche. Cuando Jesús nació, vi un barrio de la ciudad, donde vivían muchos judíos: allí brotó una fuente de aceite que causó maravilla a todos los que la vieron. Una estatua magnífica de Júpiter cayó de su pedestal en añicos, porque se desplomó la bóveda del templo. Los paganos se llenaron de terror, hicieron sacrificios y preguntaron a otro ídolo, el de Venus, creo, qué significaba aquello. El demonio respondió, por medio de la estatua: "Esto ha sucedido porque una Virgen ha concebido un Hijo sin dejar de ser virgen; y este Niño acaba de nacer". Este ídolo habló también desde la fuente de aceite. En el sitio donde brotó la fuente se alzó una iglesia dedicada a la Virgen María, Madre de Dios. Los sacerdotes paganos estaban consternados y hacían averiguaciones.

Setenta años antes de estos hechos vivía en Roma una buena y piadosa mujer. No recuerdo ahora si era judía. Se llamaba algo así como Serena o Cyrena y poseía algunos bienes de fortuna. Por ese tiempo se había recubierto de oro y piedras preciosas el ídolo de Júpiter y se le ofrecían sacrificios solemnes. La mujer tuvo visiones y a consecuencia de ellas hizo varias profecías, diciendo públicamente a los paganos que no debían rendir honores al ídolo de Júpiter ni hacerle sacrificios, pues vendría un día en que lo verían caer hecho pedazos. Los sacerdotes la hicieron comparecer y le preguntaron cuándo habían de suceder estas cosas. Como no pudo determinar el tiempo, fue encerrada en prisión y maltratada, hasta que Dios le hizo conocer que ello sucedería cuando una Virgen purísima diera a luz un Niño. Cuando dio esta respuesta, se burlaron de ella y la dejaron en libertad, reputándola por loca. Sólo cuando se derrumbó el templo, haciendo pedazos al ídolo, reconocieron que había dicho la verdad, maravillándose de la época fijada y del acontecimiento, aunque no sabían que la Santísima Virgen había sido la Madre, e ignorando el Nacimiento del Salvador.

He visto que los magistrados de Roma se informaron de estos hechos, como de la fuente que había brotado. Uno de ellos fue un tal Léntulo, abuelo de Moisés, sacerdote y mártir y de aquel otro Léntulo, que fue amigo de San Pedro en Roma. Relacionado con el emperador Augusto he visto algo que ahora no recuerdo bien. Vi al emperador con otras personas sobre una colina de Roma, en uno de cuyos lados se encontraba el Templo, cuya techumbre se había derrumbado. Por unas gradas se llegaba hasta la cumbre de la colina donde había una puerta dorada. Era un lugar donde se ventilaban asuntos de interés.

Cuando el emperador bajó de la colina, vio a la derecha, encima de ella, una aparición en el cielo. Era una Virgen sobre un arco iris, con un Niño en el aire, que parecía salir de Ella. Creo que, el emperador fue el único que vio esta aparición. Para conocer su significado hizo consultar a un oráculo que había enmudecido, el cual en esa ocasión habló de un Niño recién nacido, a quien todos debían adorar y rendir homenaje. El emperador hizo erigir un altar en el sitio de la colina donde había visto la aparición, y después de haber ofrecido sacrificios, lo dedicó al Primogénito de Dios. He olvidado otros detalles de este hecho.

He visto en Egipto un hecho que anunció el Nacimiento de Jesucristo. Mucho más allá de Matarea, de Heliópolis y de Menfis había un gran ídolo que pronunciaba habitualmente toda clase de oráculos y que de pronto enmudeció. El Faraón mandó hacer sacrificios en todo el país a fin de saber por qué causa había callado. El ídolo fue obligado por Dios a responder que guardaba silencio y debía desaparecer, porque había nacido el Hijo de la Virgen y que en aquel mismo sitio se levantaría un templo en honor de la Virgen. El Faraón hizo levantar un templo allí mismo cerca del que había antes en honor del ídolo. No recuerdo todo lo sucedido; sólo sé que el ídolo fue retirado y que se levantó un templo a la anunciada Virgen y a su Niño, siendo honrados a la manera de ellos.

Al tiempo del Nacimiento de Jesucristo, vi una maravillosa aparición que se presentó a los Reyes Magos en su país. Estos Magos eran observadores de los astros y tenían sobre una montaña una torre en forma de pirámide, donde siempre se encontraba uno de ellos con los sacerdotes observando el curso de los astros y las estrellas. Escribían sus observaciones y se las comunicaban unos a otros. Esta noche creo haber visto a dos de los Reyes Magos sobre la torre piramidal. El tercero, que habitaba al Este del Mar Caspio, no estaba allí. Observaban una determinada constelación en la cual veían de cuando en cuando variantes, con diversas apariciones. Esta noche vi la imagen que se les presentaba. No la vieron en una estrella, sino en una figura compuesta de varias de ellas, entre las cuales parecía efectuarse un movimiento.

Vieron un hermoso arco iris sobre la media luna y sobre el arco iris sentada a la Virgen. Tenía la rodilla izquierda ligeramente levantada y la pierna derecha más alargada, descansando el pie sobre la media luna. A la izquierda de la Virgen, encima del arco iris, apareció una cepa de vid y a la derecha, un haz de espigas de trigo. Delante de la Virgen vi elevarse como un cáliz semejante al de la Última Cena. Del cáliz vi salir al Niño y por encima de Él, un disco luminoso parecido a una custodia vacía, de la que partían rayos semejantes a espigas. Por eso pensé en el Santísimo Sacramento. Del costado derecho del Niño salió una rama, en cuya extremidad apareció, a semejanza de una flor, una iglesia octogonal con una gran puerta dorada y dos pequeñas laterales. La Virgen hizo entrar al cáliz, al Niño y a la Hostia en la Iglesia, cuyo interior pude ver, y que en aquel momento me pareció muy grande. En el fondo había una manifestación de la Santísima Trinidad. La iglesia se transformó luego en una ciudad brillante, que me pareció la Jerusalén celestial.

En este cuadro vi muchas cosas que se sucedían y parecían nacer unas de otras, mientras yo miraba el interior de la iglesia. Ya no puedo recordar en qué forma se fueron sucediendo. Tampoco recuerdo de qué manera supieron los Reyes Magos que Jesús había nacido en Judea. El tercero de los Reyes, que vivía muy distante, vio la aparición al mismo tiempo que los otros.
Los días que precedieron al Nacimiento de Jesús, los veía sobre su observatorio donde tuvieron varias visiones. Los Reyes sintieron una alegría muy grande, juntaron sus dones y regalos y se dispusieron para el viaje. Se encontraron al cabo de varios días de camino.

 
Antecedentes de los Reyes Magos
Quinientos años antes del nacimiento del Mesías, los antepasados de los tres Reyes Magos eran poderosos y tenían más riquezas que sus descendientes, ya que sus posesiones eran extensas y su herencia menos dividida. Vivían entonces en tiendas de campaña, con excepción del antepasado del rey que vivía al Este del Mar Caspio, cuya ciudad veo en este momento. Esta ciudad tiene construcciones subterráneas de piedra, en lo alto de las cuales se alzan pabellones, pues se halla cerca del mar, que se desborda con frecuencia. Veo allí montañas muy altas y dos mares, uno a mi derecha y otro a mi izquierda.

Aquellos jefes de raza eran, según sus tradiciones, observadores y adoradores de los astros y existía en el país un culto abominable que consistía en sacrificar a los viejos, a los hombres deformes y a veces también a los niños. Lo más horrible era que estos niños eran vestidos de blanco y luego arrojados en calderas donde morían hervidos. Toda esta abominación fue abolida. A estos ciegos paganos Dios les anunció con mucha anticipación el Nacimiento del Salvador.

Aquellos príncipes tenían tres hijas versadas en el conocimiento de los astros. Las tres recibieron el espíritu de profecía y supieron, por medio de una visión, que una estrella saldría de Jacob y que una Virgen daría a luz al Salvador del mundo. Vestidas de largos mantos recorrían el país predicando la reforma de las costumbres y anunciando que los enviados del Salvador vendrían un día al país trayendo el culto del Dios verdadero. Predecían muchas cosas más relativas a nuestra época y a épocas más lejanas aún.

A raíz de estas predicciones, los padres de estas jóvenes elevaron un templo a la futura Madre de Dios hacia el Mediodía del mar, en el mismo sitio de los límites de sus países y allí ofrecieron sacrificios. La predicción de las tres vírgenes se refería especialmente a una constelación y a diversos cambios que habrían de producirse.

Desde entonces empezaron a observar aquella constelación desde lo alto de una colina cercana al templo de la futura Madre de Dios, y de acuerdo con esas observaciones, cambiaban algunas cosas en los templos, en el culto religioso y en los ornamentos. Así he visto que el pabellón del templo era unas veces azul, otras rojo, otras amarillo y demás colores. Me impresionó que pasaran su día de fiesta al sábado, mientras antes celebraban el viernes. Todavía recuerdo el nombre que daban a este día: Tanna o Tanneda.


 

Fecha del nacimiento del Redentor

Jesucristo nació antes de cumplirse el año 3.997 del mundo. Más tarde fueron olvidados los cuatro años, menos algo, transcurridos desde su nacimiento hasta el fin del 4.000. Después se hizo comenzar nuestra era cuatro años más tarde.

Uno de los cónsules de Roma, llamado Léntulo, fue antepasado del sacerdote y mártir Moisés, del cual tengo una reliquia. Había vivido en tiempos de San Cipriano. De él desciende aquel otro Léntulo que fue amigo de San Pedro en Roma.

Herodes reinó cuarenta años. Durante siete años no fue independiente; pero ya desde aquel tiempo oprimía al país y cometía actos de crueldad. Murió, creo, en el año sexto de la vida de Jesús; su muerte se guardó en secreto por algún tiempo. Herodes fue siempre sanguinario y hasta en sus últimos días hizo mucho daño. Lo vi arrastrándose en medio de una amplia habitación acolchada, con una lanza a su lado, queriendo herir a las personas que se le acercaban. Jesús nació más o menos en el año treinta y cuatro de su reinado.

Unos dos años antes de la entrada de María en el Templo, Herodes mandó hacer algunas construcciones allí. No hizo de nuevo el Templo, sino algunas reformas y mejoras.

La huida a Egipto se produjo cuando Jesús tenía nueve meses y la matanza de los inocentes ocurrió durante el segundo año de la edad de Jesús.

El Nacimiento de Jesús tuvo lugar en un año judío de trece meses, que era un arreglo semejante a nuestros años bisiestos. Creo, también, que los judíos tenían meses de veinte días dos veces al año y uno de veintidós días. Pude oír algo de esto a propósito de los días de fiesta; pero ahora no me queda más que un recuerdo confuso.

He visto que se hicieron varias veces cambios en el calendario. Sucedió esto al salir de un cautiverio, mientras se trabajaba en la reconstrucción del Templo. He visto al hombre que cambió el calendario y supe también su nombre.



Los pastores acuden con sus presentes
A la caída de la tarde los tres pastores jefes se dirigieron a la gruta del pesebre con los regalos, consistentes en animalitos parecidos a los corzos. Si eran cabritos, eran muy distintos de los de nuestro país, pues tenían cuello largo, ojos hermosos muy brillantes, eran muy graciosos y ligeros al correr; los pastores los llevaban atados con delgados cordeles. Traían sobre los hombros aves que habían matado, y bajo el brazo otras, vivas, de mayor tamaño.

Al llegar, llamaron tímidamente a la puerta de la gruta y San José les salió al encuentro. Ellos repitieron lo que les habían anunciado los ángeles y dijeron que deseaban rendir homenaje al Niño de la Promesa y a ofrecerle sus pobres obsequios. José aceptó sus regalos con humilde gratitud y los llevó junto a la Virgen, que se hallaba sentada cerca del pesebre, con el Niño Jesús sobre sus rodillas. Los tres pastores se hincaron con toda humildad, permaneciendo mucho rato en silencio, como absortos en una alegría indecible. Cantaron luego el cántico que habían oído a los ángeles y un salmo que no recuerdo. Cuando estaban por irse, María les dio al Niño, que ellos tomaron en sus brazos, uno después de otro y, llorando de emoción, lo devolvieron a María y se retiraron.

Por la noche vinieron de la torre de los pastores, a cuatro leguas del pesebre, otros pastores con sus mujeres y sus niños. Traían pájaros, huevos, miel, madejas de hilo de diversos colores, pequeños atados que parecían de seda cruda y ramas de una planta parecida al junco. Esta planta tiene unas espigas llenas de semillas gruesas. Después que entregaron estos regalos a San José, se acercaron humildemente al pesebre, al lado del cual se hallaba María sentada. Saludaron a la Madre y al Niño; después, de rodillas, cantaron hermosos salmos, el Gloria in excelsis de los ángeles y algunos otros muy breves. Yo cantaba con ellos. Cantaban a varias voces y yo hice una vez la voz alta. Recuerdo más o menos lo siguiente: "¡Oh Niñito, bermejo como la rosa, pareces semejante a un mensajero de paz!"

Cuando se despidieron, se inclinaban ante el pesebre como si besaran al Niño. Hoy he vuelto a ver a los tres pastores, ayudando a San José, uno después de otro, a disponer todo con mayor comodidad en la gruta del pesebre y en las cavernas laterales. He visto también junto a la Virgen varias piadosas mujeres que la ayudaban en diversos servicios. Eran esenias que habitaban no lejos de la gruta, en una angostura situada al Oriente. Estas mujeres vivían en una especie de casas abiertas en la roca a considerable altura de la colina. Tenían jardincitos cerca de sus casas y se ocupaban en instruir a los niños de los esenios. San José las había hecho venir porque desde su niñez conocía a esta asociación. Cuando huía de sus hermanos habíase refugiado varias veces con
esas piadosas mujeres en la gruta del pesebre. Estas acercábanse una tras otra a María, trayendo provisiones y atendían los quehaceres de la Sagrada Familia.

Hoy he visto una escena muy conmovedora: José y María se hallaban junto al pesebre, contemplando con profunda ternura al Niño Jesús. De pronto el asno se echó también de rodillas y agachó la cabeza hasta la tierra en acto de adoración. María y José lloraban emocionados. Por la noche llegó un mensaje de Santa Ana. Un anciano llegó de Nazaret con una viuda parienta de Ana, a la cual servía. Traían diversos objetos para María. Al ver al Niño se conmovieron extraordinariamente: el viejo derramaba lágrimas de alegría. Volvió a ponerse en camino llevando noticias de lo visto, a Ana, mientras la viuda se quedó para servir a María.

Hoy he visto que la Virgen con el Niño Jesús, acompañada de la criada de Ana, salieron de la gruta del pesebre durante algunas horas. María se refugió en la gruta lateral, donde había brotado la fuente después del Nacimiento de Jesucristo. Pasó unas cuatro horas en esa gruta, en la cual habría de estar más tarde, dos días enteros. José había estado arreglándola desde la mañana para que pudiera estar allí con más comodidad. Se refugiaron en esa gruta, por inspiración interior, pues habían venido personas de Belén a ver la gruta del pesebre, y paréceme que eran emisarios de Herodes. A consecuencia de las conversaciones de los pastores, había corrido la voz de que algo milagroso había sucedido allí al tener lugar el Nacimiento del Niño. Vi a esos hombres hablando un rato con José, a quien hallaron con los pastores delante de la gruta del pesebre, y luego se fueron, riéndose y burlándose, cuando vieron la pobreza del lugar y la simplicidad de las personas.

María, después de haberse quedado cuatro horas oculta en la gruta lateral, volvió a la del pesebre con el Niño Jesús. En la gruta del pesebre reina una amable tranquilidad, pues nadie viene hasta este lugar y sólo los pastores están en comunicación con ella. En la ciudad de Belén nadie se ocupa de lo que pasa en la gruta, pues hay mucha gente, agitación y movimiento, por razón de los forasteros. Se venden y matan muchos animales, porque algunos forasteros pagan sus impuestos con ganado. Veo que hay también paganos como criados y servidores.

Por la mañana el dueño de la última posada adonde se habían alojado José y María a pasar la noche, envió un criado a la gruta del pesebre con varios regalos. Él mismo llegó más tarde para rendir homenaje al Niño Jesús. La noticia de la aparición del ángel a los pastores del valle en el momento del Nacimiento de Jesús, fue causa de que todos los pastores y gentes del valle oyeran hablar del maravilloso Niño de la Promesa. Todos ellos acuden para honrarlo.

Hoy mismo varios pastores y otras buenas personas llegaron a la gruta del Pesebre y honraron al Niño con mucha devoción. Llevaban trajes de fiesta porque iban a Belén para la solemnidad del sábado. Entre estos visitantes vi a aquella mujer que el 20 de Noviembre había compensado la grosería de su marido con la Santa Familia, ofreciéndole hospitalidad. Hubiera podido ir más fácilmente a Jerusalén, porque está más cerca, para la fiesta del sábado, pero quiso hacer un rodeo más largo para ir a Belén y ver al Niño Santo y a sus padres. Sintióse después muy feliz por haberles ofrecido esta prueba de su afecto.

Por la tarde vi a un pariente de José, al lado de cuya casa la Sagrada Familia había pasado la noche del 22 de Noviembre: ahora venía al pesebre para ver y saludar al Niño. Este hombre era el padre de Jonadab, el cual, en la hora de la crucifixión, llevó a Jesús un lienzo para que se cubriera con él.

Supo que José había pasado cerca de su casa y había oído hablar de los hechos maravillosos que acontecieron en el Nacimiento del Niño y teniendo que ir a Belén para el sábado, llegó hasta la gruta trayendo algunos regalos. Saludó a María y rindió homenaje al Niño. José lo recibió amistosamente, pero no quiso aceptar de él nada y sólo le pidió prestado algún dinero dándole en garantía la borriquilla a condición de recuperarla al devolverle el dinero. José necesitaba ese dinero para emplearlo en los regalos que debía hacer en la ceremonia de la circuncisión y en la comida que habría de ofrecer.

lunes, 23 de diciembre de 2013

DIOS PADRE SE MANIFIESTA - MENSAJE DE NAVIDAD: 19 DE DICIEMBRE DE 2013

VINE PARA ENCARNARME EN TODOS PARA QUE ESTE MUNDO, SEA UN MUNDO DE AMOR
 
MENSAJE DE NAVIDAD
19 de Diciembre de 2013

Imprimir
E-Mail
 
Mensaje de Dios Padre, el Niñito Jesús, y la Santísima Virgen María a J. V.
 
Primer Misterio. Habla La Santísima Virgen María.
Sobre: PedídMelo, Mis pequeños, para que Yo os prepare, para que en éste Aniversario de Su Nacimiento, pueda nacer en vosotros y gocéis los éxtasis de Amor, que Yo, vuestra Madre, Maestra y Guía, tuve y sigo recordando con tanto Amor.

  Hijitos Míos, os voy a hablar de la alegría del momento de la Anunciación, Mis pequeños. Ciertamente fui preparada por la Santísima Trinidad para ser la Madre del Salvador, ciertamente se Me dio una Creación especial, Inmaculada, Santa, Bellísima en cuerpo y alma.
 
Ciertamente fui creada para ser el medio por el cual, Mi Hijo, el Salvador, vendría al Mundo. Mi Ser, desde Mi Nacimiento, estaba lleno de Mi Señor. Tantas bellezas, tantas Virtudes, la Llena de Gracia.
Mis pequeños, ¡cuánto se derramó Mi Señor en Mí!, ¡Cuánto Amor! Y tenía que ser Perfecta por Su Gracia, porque, de Mí, tenía que nacer el Perfecto, el Santo de los Santos.
 
Yo, Su Sierva y ahora, Su Madre, Le iba a alimentar, iba a vivir en Mí.
 
Una madre da vida al hijo de sus entrañas, pero aquí, era Mi Dios, Mi Creador, el que, al Vivir en Mí, Me daba Vida, Me daba Gozo, un Gozo incomparable, bellísimo, Santísimo. Yo Le alimentaba en Su Cuerpo, Él Me alimentaba en Mi Alma, era un éxtasis amoroso, Mi Dios en Mí, Mi Señor, Mi Creador y ahora, el Salvador. La Promesa del Padre realizándose en Mí, Su Sierva, Su Esclava. ¡Cuánto Amor derramó en Mí, Mi Señor y Mi Dios! ¡Pero qué regalo tan grande!, de ser quien Le cuidara, Le alimentara, Le enseñara a ser un Pequeño Niño en el Mundo y, ayudarLe a crecer en humildad, para presentarse después ante los hombres como un Dios-Hombre.
 
Mis pequeños, ésta vida que Me regaló Nuestro Dios, éste éxtasis de Amor, es un regalo inmenso, no hay nada comparable, escoger a ésta Su Sierva, para llevar en Su Vientre al Dios Hecho Hombre.
¡Cuánto aprendí de Él! ¡Cuánto gocé de Él! ¡Cuánta Vida Me dio! Os quiero compartir éste gozo, Mis pequeños y os quiero preparar también, para que vosotros abráis vuestro corazón, para que Mi Hijo, vuestro Dios y Salvador también pueda Vivir en vosotros.
 
PedídMelo, Mis pequeños, para que Yo os prepare, para que en éste Aniversario de Su Nacimiento, pueda nacer en vosotros y gocéis los éxtasis de Amor, que Yo, vuestra Madre, Maestra y Guía, tuve y sigo recordando con tanto Amor. Estas delicadezas de Nuestro Dios, son tan grandes, tan delicadas, que uno pasa toda la eternidad agradeciendo a Nuestro Dios y Creador por Sus Bendiciones.
DejadMe pues, Mis pequeños, que os prepare, para que vosotros, siendo Mis hijos, podáis gozar también las bellezas con las que Nuestro Dios os quiere regalar y así empecéis a gozar el Cielo en la Tierra, como Yo lo gocé y lo gozaré en cada uno de vosotros, cuando Mi Hijo se Encarne en vuestro corazón.

  Gracias, Mis pequeños.
 
Segundo Misterio. Habla el Niñito Jesús.
Sobre: Soy el Niñito Jesús, Soy vuestro Salvador y así, como Niño paso, año tras año, viendo cómo se reúnen en torno Mío, aparentemente, pero la reunión no es para Mí, es para ellos.

  Hijitos Míos, hermanos Míos, imaginad por un momento, que vosotros invitáis a muchos niños y personas queridas a vuestra casa, a celebrar vuestro cumpleaños y, ciertamente, llegan todos ellos, con regalos en las manos, y vosotros os emocionáis porque los veis a todos reunidos y traen regalos y, vosotros, estáis contentos porque es vuestro cumpleaños y os imagináis que todos ellos están pensando en vosotros, porque es vuestro cumpleaños pero, de repente, se apartan de vosotros, se van a otro lugar y se empiezan a intercambiar ésos regalos. Los regalos no eran para vosotros, eran para ellos, se los intercambiaron y os dejaron abandonados, era vuestro cumpleaños, vosotros los invitasteis, vosotros quisisteis que fueran a celebrar con vosotros ésa alegría de cumplir un año más, pero se olvidaron de vosotros. Ellos están gozando de la fiesta, que era vuestra fiesta, pero se apartaron e hicieron su propia fiesta y vosotros os quedasteis solos, sin ningún regalo, nadie se acercó a deciros cosas bonitas, a felicitaros por un año más. Os quedáis tristes porque nadie os recuerda y ellos están contentos porque tienen un regalo que les dio algún amigo, algún pariente, pero ése regalo no fue para vosotros.
 
Soy el Niñito Jesús, Soy vuestro Salvador y así, como Niño paso, año tras año, viendo cómo se reúnen en torno Mío, aparentemente, pero la reunión no es para Mí, es para ellos. Se reúnen con amor fraterno, pero el amor se lo dan entre ellos y no hay nada para Mí.
 
Se celebra Mi cumpleaños, es una Fiesta Divina, es una Fiesta del Cielo, se celebra la Promesa de Mi Padre, de enviar al Salvador para protegeros de satanás y de todas sus obras, él ya tenía al mundo en tinieblas y Yo vengo como Luz, para alumbrar nuevamente la vida de los hombres y para darles una guía de salvación, pero el Mundo os sigue jalando, os sigue apartando de Mí.
 
Los seres humanos no Me buscan, no Me recuerdan, ciertamente, quizá pongan algún Nacimiento por ahí, junto a un árbol inmenso, un árbol lleno de esferas y de luces, que opaca el recuerdo de la Venida del Salvador a salvar al género humano y para abriros nuevamente las Puertas del Cielo que estaban cerradas por el Pecado Original.
 
Esto es un acontecimiento Celestial, el Cielo celebra éste acontecimiento tan grande y lo goza inmensamente y lo agradece a Mi Padre, vuestro Padre, vuestro Dios. Y, vosotros, una gran mayoría de hogares, Me dejan abandonado y solamente se reúnen en familia, en vuestra familia, Yo no Soy parte de vuestra familia.
 
Es triste esto, Mis pequeños, porque mientras el Cielo celebra éste acontecimiento tan grande, un acontecimiento Universal, la gran mayoría de las familias ni Me recuerdan, todo se queda en lo humano, en un intercambio de regalos del Mundo y poco hay de lo espiritual entre ellos.
Os pido, Mis pequeños, que vosotros os acordéis, aunque sea un momentito, en ése día, en que Yo vengo al Mundo a traer Luz, la Luz Divina, la Luz Salvadora, en ése día, en que vuestro Salvador, empieza Su Misión para salvar al género humano y para enseñaros nuevamente cómo se debe vivir el Amor que se vive en el Cielo.
 
Ojalá Me deis, algunos minutitos para que Yo pueda vivir en vuestro corazón aunque sea unos momentos, antes de que Me dejéis abandonado, solo, en el Pesebre y os vayáis con los vuestros a hacer una fiesta en la que no estoy invitado Yo, vuestro Dios.

  Gracias, Mis pequeños.
 
Tercer Misterio. Habla Nuestro Señor Jesucristo.
Sobre: Yo vine para la salvación de todas las almas y de todos los tiempos, vine para EncarnarMe en todos, para que éste Mundo, sea un Mundo de Amor, para que Yo pueda convivir entre los hombres.

  Hijitos Míos, Yo Vine al Mundo para mostraros el Amor que se Vive en el Cielo. Yo, Soy todo Amor, Soy el reflejo del Padre, de vuestro Creador y vosotros fuisteis creados también para ser reflejo del Amor de vuestro Dios.
 
Yo Soy el Amor Encarnado y os di toda una Evangelización para que vivierais el Amor y que el Amor se diera en todos los corazones para que, a pesar de la maldad que se vivía y se sigue viviendo, no entrara a vuestro corazón y predominara el Amor entre los hombres, porque, al final, es el Amor el que vencerá.
 
Con esto, Mis pequeños, os quiero advertir hacia dónde os está queriendo llevar satanás. Lo estáis viendo a través de los medios de comunicación, es la maldad, es la destrucción, es la lucha fraterna, pero, si os dais cuenta, está la venganza atrás de todo ello y es maldad por maldad.
 
Mi Padre os dice: ¿Dónde estaríais todos vosotros si Yo actuara en venganza con lo que Le hicisteis a Mi Hijo y con lo que hacéis de mal todos los días? Si Yo os pagara con la misma moneda, con el mal que tenéis en vuestro corazón, no quedarían almas sobre la Tierra.
 
Me visteis a Mí, vuestro Salvador, caminar en el mundo y, a pesar de los ataques que constantemente tenía, de aquellos que se habían vendido a satanás, no los ataqué con la misma moneda, ni aún a Mis Mismos verdugos. Pude haber enviado a legiones de ángeles a destruirlos y no lo hice porque, entonces, toda Mi Evangelización de Amor se hubiera venido para abajo, no hubiera servido para nada.
 
Estáis rodeados de maldad en éstos momentos, satanás se ha entronizado en toda la Tierra. Estáis viendo injusticias, estáis viendo muertes, secuestros, maldad fraterna, maldad en muchas formas y, en vuestro corazón, ¿qué es lo que está sucediendo?, ¿hay amor o hay maldad? ¿Estáis perdonando a los que están causando el mal y pedís por ellos, por su conversión, o estáis pensando cómo contraatacar con otro  mal?, que, de ésta forma, no estáis siendo ejemplo de amor, primeramente ante Mí, vuestro Dios y, luego, por dar un mal ejemplo ante vuestros hermanos.
 
Se os dio el don de la vida para que fuerais ejemplo de amor y de respeto a otra vida humana, a un hermano vuestro que está en el error, que está enfermo de maldad, que ha sido tomado por satanás pero que, vosotros, en lugar de ayudarle, orando por él, poniéndolo en Mi Corazón, para que le salve, al contrario, lo hundís más, al desear cosas negativas y maldad hacia su persona, hacia su alma y, de ésta forma, ante Mis Ojos, no sois dignos hijos de Dios, ni almas que merezcan entrar al Reino de los Cielos, porque vuestra alma no está actuando en el Amor, sino en el odio y en la venganza.
 
Meditad esto, Mis pequeños, porque satanás os está llevando a eso, a que no seáis dignos hijos de Dios porque un alma así, llena de odio y de venganza no puede entrar al Reino de los Cielos. El ataque de satanás es muy sutil, se aprovecha de vuestra carnalidad, caída en el pecado y no crecida en la virtud, por eso hay tantas y tantas almas que se pierden y tantas y tantas más, que tienen que pasar mucho tiempo en el Purgatorio, para limpiar ésta sed de maldad y de venganza que ha crecido en vuestro corazón.
 
Para eso vine Yo, vuestro Dios Encarnado, para enseñaros cómo se debe de pagar a aquellos que os tratan en el mal y es, deseando un bien, deseando una conversión, deseándoles su salvación eterna. Sé que eso es difícil para vosotros, caídos en el pecado y con una espiritualidad débil, pero contáis Conmigo, con vuestro Dios y Salvador. Uníos Conmigo, para que Yo os haga crecer en la virtud, para que Yo Me pueda Encarnar en vosotros y para que podáis salvar a infinidad de almas, que ahora son instrumentos de satanás. Yo vine para la salvación de todas las almas y de todos los tiempos, vine para EncarnarMe en todos, para que éste Mundo, sea un Mundo de Amor, para que Yo pueda convivir entre los hombres, pero hombres ya transformados por Mi Gracia, por el Ejemplo que Yo os dejé.
 
Recordad eso siempre, vosotros solos no podréis alcanzar nunca vuestra salvación, satanás es muy fuerte para vosotros, pero Yo Soy mucho más fuerte que él y, si estáis Conmigo, aseguraréis vuestra salvación eterna y la salvación de muchas almas, que para eso vinisteis a la Tierra.

  Gracias, Mis pequeños.
 
Cuarto Misterio. Habla Dios Padre.
Sobre: Os repito esto tanto, Mis pequeños, de estar sueltos a Mi Voluntad, y para ello,  primeramente, Me debéis pedir la humildad y el abandono, para que Yo os pueda mover como Yo quisiera que fuerais.

  Hijitos Míos, cuando escogí a Mis apóstoles y, escogí solamente a doce, ciertamente, había muchos que Me seguían, pero escogí solamente a doce y esto es para haceros saber que no necesito multitudes para lograr un cambio. Pocas almas, como ya os he dicho antes, totalmente sueltas a Mi Voluntad, pueden lograr que Mis Gracias, Mis Bendiciones, caigan sobre multitudes y se logren milagros, conversiones, cambios, que parecerían difíciles de lograr y se logran, porque son almas entregadas totalmente a Mi Voluntad.
 
Estos son momentos en que hay multitudes que viven en el mal y, si pudierais ver los pequeños grupos con los que cuento alrededor del Mundo, no lo creeríais, sois muy pocos los que estáis Conmigo para los tantos millones de almas que vivís ahora en vuestro Mundo.
 
Vosotros, cuando os entregáis plenamente a Mí, es Mi Gracia la que está fluyendo a través de vosotros, es Mi Divinidad a través de vosotros, son Mis Potencias a través de vuestra pequeñez y, por eso, se logran tantas bendiciones sobre multitudes, pueblos, naciones, porque Soy Yo, vuestro Dios actuando a través de vuestra pequeñez y de vuestro pequeño número.
 
Quisiera Yo que todo el Mundo estuviera en ésa situación, de ser vehículos Míos, que a través de cada uno de vosotros, todas Mis Potencias se derramaran sobre vuestros hermanos, Me daríais una dicha muy grande, el ver a cada una de las almas existentes en éste momento sobre la Tierra, iluminadas por Mí y ser transmisores fieles de Mis potencias de Amor, porque ellas mismas estarían viviendo en Mi Amor, totalmente sueltas a Mi Voluntad.
 
Os repito esto tanto, Mis pequeños, de estar sueltos a Mi Voluntad, y para ello,  primeramente, Me debéis pedir la humildad y el abandono, para que Yo os pueda mover como Yo quisiera que fuerais, como una manguera por la que pasa el agua, ése líquido que va a dar vida a las plantas. Vosotros, por vosotros mismos, no podéis dar vida a vuestros hermanos, es Mi Gracia, la que pasa a través de vosotros, Mi Sabiduría, Mis Potencias, las que os llenan primeramente a vosotros y salen de vosotros para el bien de vuestros hermanos, porque vosotros no tenéis las capacidades espirituales para lograr un cambio en algún hermano vuestro que lo necesite.
 
Cuando logréis ser inertes a vosotros mismos, que seáis ésa manguera que solamente pueda hacer su bien cuando alguien la toma y la dirige hacia la planta, hacia el árbol, hacia el césped y riega, dándoles un bien a ellos, es cuando entráis realmente en acción para cumplir con vuestra misión en la Tierra. Sed inertes a vosotros mismos, no engrandeceros con lo que no os pertenece, sed vida para vuestros hermanos, porque Yo, Soy el que está dando vida a través de vosotros. No os apropiéis de nada, porque Yo, Soy el Dueño de vosotros por completo. Cuando aprendáis eso, Mis pequeños, es cuando seréis de ése grupo que necesito para que, unidos, podáis cambiar a pueblos y naciones, de la maldad en que ahora viven a un bien que necesitan para su salvación y para que podáis vivir en las Tierras Nuevas que se han de dar, Tierras llenas de la Voluntad de Nuestra Santísima Trinidad, Tierras de Amor, Tierras de hermandad en Dios.

  Gracias, Mis pequeños.
 
Quinto Misterio. Habla Dios Padre.
Sobre: ¡No os imagináis cuánto os necesito de regreso!, Soy el Rey de la Parábola del hijo pródigo.

  Hijitos Míos, ¡no os imagináis cuánto os necesito de regreso!, Soy el Rey de la Parábola del hijo pródigo. Sois los hijos que os apartasteis del palacio, de Mis cuidados, de Mis Enseñanzas, de Mi Amor. Quisisteis actuar por vosotros mismos, pero vuestras capacidades no os dieron para más, no estabais capacitados, todavía, para llevar la vida que se vive en el palacio y vuestra carnalidad y vuestras pasiones os llevaron a vivir en el mal.
 
Estáis sufriendo porque vuestra espiritualidad no era madura todavía, vivíais en el palacio, en Mi palacio, pero quisisteis hacer lo que vosotros queríais, visteis el mundo y lo que el enemigo del palacio os ofrecía. Creísteis que ése cambio de vida era bueno para vosotros y le seguisteis, os hicisteis de amistades que tenían ésa mentalidad.
 
Ciertamente, cuando salisteis del palacio, llevabais buenas intenciones, pero las fuisteis perdiendo, ésa era vuestra riqueza y ya que perdisteis vuestras riquezas, riquezas espirituales, los que os rodeaban, porque os veían diferentes, os abandonaron, ya no tenían más qué quitaros, traíais Luz, pero os volvisteis tinieblas como ellos y, ya que os apagasteis, nadie os hizo caso.
 
Estuvisteis en el lodo, entre los puercos, o sea, os llenasteis de pecado, de maldad, ya no servíais para nada, no erais transmisores de Luz, o sea, de buenas cosas que aprendisteis en el palacio, pero Yo cuido a los Míos, meditasteis y os disteis cuenta que habíais perdido todo, que vuestra vida era inútil, viviendo según vuestra voluntad, según vuestras pasiones, según vuestras capacidades tan limitadas que teníais y que perdisteis aún lo poco que teníais. Pero sois Mis hijos y siempre os estoy llamando, siempre estoy viendo a lo lejos, si ya venís por el camino, si ya atendisteis Mi Llamado y le seguisteis. Estoy esperando en el palacio, envío a Mis sirvientes a cuidaros mientras estáis en el Mundo, para que os protejan, para que os guíen, para que entréis en vosotros mismos y os deis cuenta de vuestra realidad, que sin Mí, no podéis hacer cosas buenas, porque vuestra espiritualidad deja mucho que desear, pero cuando sois inteligentes y sabios, cuando atendéis a Mi Llamado, que está en vuestro corazón y entra en vosotros ésa Sabiduría de arrepentiros de vuestro error y de tratar de regresar a lo bello que teníais antes de vuestro error, ahí estoy Yo, vuestro Rey, vuestro Dios, viendo hacia el horizonte, esperando que volváis y, tan pronto os veo, inmediatamente voy en vuestra búsqueda, os abrazo, os beso, y os agradezco que hayáis atendido a Mi Llamado y os regreso a vuestro hogar, en el palacio.
 
Sois ésas almas, como el hijo pródigo, necesitadas de Mí, que os debéis llenar de humildad y reconocer que al estar en la maldad, sois inservibles, que estáis produciendo maldad y no el bien, para lo que fuisteis creadas. Pero con esto os quiero decir, que no os desaniméis, que tenéis vida todavía y que vuestra vida puede cambiar, como la del hijo pródigo, que después de haber caído a lo  más bajo, al lodo, vivir entre los puercos, que es vivir en lo más bajo de las pasiones del hombre, se recuperó, y cada uno de vosotros se puede recuperar, hasta alcanzar la santidad de vida.
 
Para Mí, no hay imposibles, Mis pequeños, el imposible está en vuestro interior, al no reconocerMe como vuestro Dios, que Soy Omnipotente, que Soy Misericordioso, que perdono cualquier falta, aún por más grande que os imaginéis que pueda ser. Aunque hayáis caído a las pasiones más bajas, a las más horrendas, vuestra alma puede ser purificada nuevamente y os puedo poner nuevas vestiduras y un anillo al dedo, queriéndoos con esto decir que estáis perdonados y que volvéis a ser hijos Míos, con el derecho de habitar nuevamente en el Reino de los Cielos. No hay imposibles para Mí, vuestro Dios, simplemente, acercaos, con humildad, con un corazón contrito y lleno de amor y Yo estaré ahí, observando desde lo alto del castillo vuestra llegada y gran alegría Me daréis, porque un alma que estaba perdida, recibió Mi Llamado, se humilló y regresa a Mí, para ser nuevamente, un hijo Mío, que habitará nuevamente en el lugar que le pertenece, que es el Reino de los Cielos.
 
Os amo, Mis pequeños, os amo a todos, porque fuisteis creados por Amor y vosotros tenéis Mi Amor, no lo desperdiciéis.

  Gracias, Mis pequeños.

REVELACIONES MARIANAS: 22 DE DICIEMBRE DE 2013

MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
A SU HIJA AMADA LUZ DE MARÍA
22 DE DICIEMBRE DEL 2013


 
 
Amados hijos de Mi Corazón Inmaculado:
 
MI BENDICIÓN ES PARA TODA LA HUMANIDAD,
PARA TODOS AQUELLOS QUE AMAN A MI HIJO Y LE OBEDECEN, OBRAN Y ACTÚAN EN SU VOLUNTAD Y PARA TODOS AQUELLOS QUE NO LE RECONOCEN, NO LE AMAN Y LE DESOBEDECEN.
 
Mi Amado Hijo habita en cada criatura humana, Él ama tanto al hombre, que esa Fuerza de Amor Divino no le permite vivir separado del hombre.
 
En esta fecha que se aproxima, el Pueblo de Mi Hijo celebra Su Nacimiento, celebra el Amor Verdadero, aquel que no se separa jamás de los Suyos.
 
Desde Su Nacimiento, Mi Hijo derramó Su Divinidad para todos los tiempos. Dio Su Amor y  Misericordia para todas las generaciones, dio Su Compasión y Su Verdad para todas las generaciones, y en Su Nacimiento, anticipó una Iglesia Santa según Su Voluntad, y  a través de almas elegidas continúa explicitándose.
 
Mi Amado Niño nació participando a toda la humanidad de los rayos de Su Divinidad, compartiéndoles Su Amor Divino, Su Inteligencia Divina y Su Voluntad Divina. Pero las generaciones le han despreciado, y estos prodigios de Amor Divino han sido sepultados por el mismo hombre; sólo unos cuantos los han tomado en herencia.
 
MI HIJO NACIÓ CON EL DOLOR COMO COMPAÑERO SUYO, SIENDO EL DUEÑO DE LOS UNIVERSOS…,
Y PADECIÓ DOLOR HASTA REDIMIR A LA HUMANIDAD, EN EL DOLOR…
 
¿Cuántas almas desean estrechar en sus brazos a Mi Niño, adorarle y reparar?
 
AMADOS MÍOS, DEBEN REPARAR LOS PECADOS DE ESTA GENERACIÓN, SUS INGRATITUDES Y MALICIA. El pecado se ha introducido en las criaturas hurtándoles la voluntad y les mantiene sedados para que no reaccionen. Encuentro tantas almas que son cobardes y no ofrecen resistencia a la tentación,  sino viven en total desorientación; unas y otras caen de inmediato como si el pecado fuese un acto natural.
 
Algunos de Mis Hijos Predilectos en su obrar y actuar no dan a conocer ni dan testimonio de Este Niño humilde; en algunos de ellos la ligereza con que celebran la Eucaristía es un clavo más que atraviesa las Sagradas Manos de Mi Hijo.
 
Desde Mi Vientre, Mi Divino Hijo envió luz sobre la humanidad y envió gracias y virtudes a todas las criaturas, hasta a los más acérrimos pecadores que se sumergen en tenebrosas cuevas. Mi Jesús hace todo esto para convertir a esas almas y para que no se pierdan, pero no ha obtenido respuesta de los hombres, sino indiferencia y desprecio.
 
Mi Hijo mira a Su Iglesia indiferente ante las modas indignas y los sacrilegios que en Ella se cometen.
 
Amados de Mi Corazón Inmaculado:
 
TODOS MIS HIJOS EN LA UNIDAD DE MI CORAZÓN DEBEN ABOCARSE Y UNIRSE  PARA OFRECER SUS ACTOS POR EL BIEN DE LAS ALMAS; ESTO, SIN DESCANSO.
 
LA MAYORÍA DE MIS HIJOS APROVECHA ESTA FECHA PARA DISFRUTAR DE LAS DISTRACCIONES QUE EL MUNDO OFRECE, SIN ELEVAR UNA ORACIÓN O REALIZAR UN BUEN ACTO… Y CONTINÚAN DESTRONANDO A MI HIJO.
 
¿Cómo no desatará Su ira el Padre, que después de haber entregado a la humanidad Su mismo Amor en Mi Hijo, ve que el hombre continúa cada instante despreciando más y más cuanto proviene de la Casa Paterna?
 
Amados de Mi Corazón Inmaculado:
 
USTEDES SEAN MANANTIAL INAGOTABLE DE AMOR Y FE, NO SE DESANIMEN,
CONTINÚEN EN MEDIO DE LA TORMENTA, ADORANDO A MI HIJO, PERO SOBRE TODO,
CONTINÚEN VIVIENDO Y ACTUANDO EN LA VOLUNTAD DIVINA.
 
  
Oren por Brasil, sufrirá a causa de un tsunami.
La Iglesia de Mi Hijo se escandalizará.
 
La violencia humana alcanzará límites inimaginables, próximamente se sorprenderán.
 
Amados Míos:
 
COMO  MADRE LES LLEVO EN MI CORAZÓN, SOY REFUGIO PARA TODOS, TAN SÓLO PÍDANLO.
 
Una estrella será más refulgente... Y una vez más Mi Hijo enviará protección para Su Pueblo; acojan esta bendición con amor, esperen esa bendición con amor.
 
De lo alto llegará la bendición al Pueblo fiel y le sostendrá en medio de la confusión.
 
Amadores de Mi Hijo, permitan que crezca la consciencia de la importancia de la fidelidad en cada uno de ustedes.
 
BENDIGO SUS HOGARES EN ESTA NAVIDAD, EN ESPECIAL A MIS HIJOS, A ESOS QUE VIVEN CON LA LÁMPARA COLMADA DEL MEJOR ACEITE, DEL ACEITE DE LA VOLUNTAD TRINITARIA.
 
Les amo.
 
“GLORIA A DIOS EN EL CIELO Y EN LA TIERRA PAZ A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD”.
  
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.
 
 
COMENTARIO DEL INSTRUMENTO
AL MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA


Hermanos (as):
 
Caminemos por el sendero de la verdad, Cristo nos conoce a profundidad. Fijemos nuestra mirada en El que todo lo sabe y escuchemos a la Madre Santísima.
 
ADOREMOS A ESE NIÑO EN EL PESEBRE, EN EL PESEBRE DE NUESTRO INTERIOR, RECONOCIENDO QUE SE ENTREGÓ POR NOSOTROS EN UNA CRUZ, AMANDO LA VOLUNTAD DIVINA.
 
 Amén.

 

Y MARIA DEL GETSEMANI: EL LIBRE ALBEDRIO

ES VUESTRA LA DECISIÓN DE DÓNDE PASARÉIS LA ETERNIDAD

Publicado el 22 de Diciembre de 2013
Y MARIA DEL GETSEMANI
 
 
(Habla Dios Padre)
 
Cariño Mío,

Abba

¿Qué vamos a hacer con los pequeños que aprietan sus ojitos para no ver y que puedan seguir pecando con cierta holgura?
 
Por mas que se les envían señales, mensajes, bendiciones, reprimendas no quieren ver y siguen sus vidas de pecado sin siquiera agradecer que sus comunidades y sus casas están en pie, cuando ya millones han perdido sus casas, sus trabajos y sus pertenencias.
 
No se colocan en posición sensata, Criatura. Hasta Mis animalitos lo hacen: al ver que viene una tormenta, un fuego que se extiende, un volcán que está en erupción; hasta ellos agachan sus cabecitas y se unen unos a otros, pero los hombres no, no rompen ese individualismo atroz que los lleva a pensar cómo PROTEGERSE DE LOS OTROS EN CASO DE CALAMIDAD.
 
Algunos lo que consiguen son armas de fuego para proteger sus bienes y alimentos, ni siquiera el ver estas calamidades que se extienden y brotan alrededor del mundo se solidarizan unos con otros. Es una indiferencia total, Criatura muy Nuestra.
 
Y sus luchas siguen siendo por motivos egoístas que tocan sus bolsillos. ¿Cuántas marchas y protestas habéis visto por motivos que toquen su economía alrededor del mundo?, ¿y cuántas por detener las guerras, los abominables abortos y la eutanasia?, ¿cuántos por motivos de su dinero?, ¿y cuántas por motivos de salvaguardar  Mis leyes de las manos del inicuo?
 
NO VEN, NO CREEN, NO ENTIENDEN, NO ACEPTAN y; Criaturita, cuando el cataclismo les cae entonces buscan motivos como “la suerte”, -que no existe- o vanas e insuficientes explicaciones que sus científicos aventuran para tratar de sentir que siguen “en control”, cuando, Criatura, nunca lo han tenido.
 
¿Es acaso el hombre con su soberbia e inteligencia quien regula el ritmo de las mareas o la fuerza del viento o dónde sopla? ¿Es el hombre quien hace girar la tierra y el sol y mantiene a las estrellas en el Cielo? ¿Es el hombre quien ha creado el orden perfecto universal como para que se sienta dueño y creador?
 
Sois unas pequeñísimas y muy limitadas creaturas con un poder enorme que es el de vuestro libre albedrío, ¿y por qué os digo que es un poder enorme este? Porque con él, por él y a través de él podéis alcanzar el Cielo, la salvación; y, Queridos Niños, mal empleado, con este mismo poder de decisión con que os he regalado, podéis alcanzar la eterna condenación. ¿Comprendéis el poder que os he dado para decidir libremente vuestros propios destinos? Ese es el único poder que os he Dado. Todo lo demás viene de Mí.
 
Si decidís por vuestra Salvación  os voy llenando de Dones, Bendiciones, Gracias y Regalos para que crezcáis en ello y podáis llegar a sitios altísimos en el Cielo; pero si vosotros Me seguís rechazando ¿qué podéis esperar sino angustia, soledad y desesperación?
 
Vuestro Cielo o vuestro infierno parece comenzar en la tierra por cómo os sentís respecto a vuestro Altísimo Dios, y esto no muda con la muerte, sino que continua de manera puntual.
 
No creáis las nuevas y modernas teorías: de que todos se salvarán, que basta confesarse ser Cristiano para serlo. Hay que Serlo, seguir a Mi Amadísimo Hijo porque os lo he dicho: La fe sin obras en fe muerta, y vosotros no vivís si no sois fieles a Mi Evangelio, ¿lo podéis comprender?
 
Así, Mis Críos, que esta arma poderosísima que os he dado, VUESTRO LIBRE ALBEDRÍO, ¿lo usaréis para buscar vuestra salvación o vuestra Condenación? La decisión es enteramente vuestra; no Mía, Mis Críos. La Mía es que todos os salvéis, que cada uno entre a gozar las Bienaventuranzas del Cielo; pero Me rechazáis; rechazáis a Mi Espíritu Santo de Bien y Verdad; rechazáis al Evangelio de Mi Hijo Amado; rechazáis Mis Leyes Ancestrales; os mofáis de Mi Santa Iglesia y de Mis Sacerdotes, ¿y aún así os juzgáis a vosotros mismos como salvos?
 
ES VUESTRA LA DECISIÓN DE DÓNDE PASARÉIS LA ETERNIDAD.
 
Así, Mis Críos, que decidid vuestro Bien y alejaos del mal que hacéis, porque, Mis Críos, no queréis salvaros y no sabéis lo que estáis haciendo. Una vez que el velo caiga habréis perdido la oportunidad de decidir, ya no podréis mudar, y no es suficiente un último suspiro para enmendar tanto error que habéis cometido; así que mudad ya, que el tiempo ya no lo es, os lo he Dicho.
 
Os seguimos exhortando, amonestando e incitando porque uno de vosotros podríais mudar vuestro destino postrer.
 
(Nos Habla Nuestro Señor Jesucristo)
 
Criatura Amada,
 
Mi Señor
 
Cuando alguna de Mis criaturas se alegra con su Señor, cuando es tiempo y motivo de Celebración; y se entristece su corazón cuando es tiempo de adviento reflexivo, este es AMIGO AMADO DEL CIELO; pero si vosotros os mantenéis INDIFERENTES ante las penurias y las alegrías de vuestra Familia Celestial, ¿cómo podéis decir que pertenecéis a ella? ¿Lo comprendéis? Una Familia en una UNIDAD y vosotros no podéis pretender ser parte de ella si vuestro actos, anhelos, deseos, pensamientos  y trabajos están en los intereses y en las celebraciones y lutos del mundo.
 
Son dos casas distintas, opuestas; diferentes y vosotros habréis de decidir a cuál de las dos pertenecéis, porque al uniros a una o la otra estáis decidiendo el destino que una y otra tendrán.
¿Queréis el Triunfo Final y la Gloria?, ¿o queréis el disfrute fugaz y la indiferencia hacia vuestro Señor, Rey de reyes y Señor de señores, y con ello el fracaso definitivo que es el seguir arriesgándoos a vuestra libre condenación?
 
Pensad en ello, meditad en ello, haced un examen de conciencia  y decidMe con honestidad: Si murierais ahora, ¿sería el Cielo vuestro destino postrero? Si no lo podéis afirmar, pedidMe lo que necesitéis para que vuestra respuesta sea un profundo, confiado y amoroso: “Sí”
Os amo de manera infinita
 
Vuestro Amantísimo Señor Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores en este Fin de los Tiempos.
 
(Habla Nuestra Santísima Madre Reina de los Ángeles)
 
Niños muy amados de Mi Inmaculado Corazón,
 
Para vosotros que no os contáis entre las ovejitas más adelantadas, pero no por ello menos amadas, sino que Nos ocasionan mayor preocupación; os seguimos exhortando a que sigáis con estas Guías Santas para que os adelantéis y pidáis los Hermosos Diálogos que siguen llegando como lluvia de Sabiduría y Bendiciones del Santo Cielo.
 
No os detengáis, seguid, seguid, seguid, Mis Críos, que entre más se acerca el terrible final, -que no es el final sino el preámbulo doloroso y necesario para el retorno EN GLORIA Y MAJESTAD DE MI AMADÍSMO HIJO JESUCRITO, Rey de reyes y Señor de Señores- (Nuestra Santísima Madre María, Reina de los Cielos, se hinca en reverencia) más cercanos tendréis los cataclismos.
 
No os confiéis. Refugiaos en Mi Inmaculado corazón para que os pueda proteger.
 
Manteneos en el Camino y no os desvíes ni a derecha ni a izquierda, Mis Hijitos, que en breve Mi Señor viene por los suyos y esta Madre Santísima quiere la alegría de veros a todos y a cada uno de vosotros, Mis Hijitos, allí. ¿Lo haréis por esta vuestra Santísima Madre, Reina del Cielo? ¿Os mantendréis, -aunque os cueste trabajo, soledad, rechazo y renuncia- dentro del Estrecho Camino que os lleva a Mis Brazos Amados?, ¿o Me rechazaréis y confiaréis en vuestra propia suerte sin el cobijo del Cielo? Porque, Mis Niños, la decisión es enteramente vuestra.
 
No hagáis mal uso de vuestro Libre albedrío para que no tengáis similar destino de vuestros primeros Padres (Adán y Eva), sino de vuestra Madre Santísima. Pero la decisión es vuestra ¿Preferís ser como Eva  y escoger el mismo destino, o como vuestra  Madre María, con su mismo destino? Ambos caminos están abiertos y la decisión es ENTERAMENTE vuestra.
 
Os amo y os espero anhelante a los Pies de La Santa Cruz de Mi Amadísimo Hijo Amadísimo Jesucristo como Rey de reyes y Señor de señores
 
En este día del Señor Diciembre 15 (Tercer Domingo de Adviento)
Del año del Señor 2013
 Y María Del Getsemaní