"En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios en Cristo Jesus quiere de vosotros. No extingais el Espiritu; no desprecies las profecias; examinadlo todo y quedados con lo bueno." 1 TESALONISENCES 5: 18-21

El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, del malo saca lo malo. Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca." San Lucas 6:45

QUE LA PRECIOSA SANGRE QUE BROTA DE LA SAGRADA CABEZA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, TEMPLO DE LA DIVINA SABIDURIA, TABERNACULO DEL DIVINO CONOCIMIENTO Y LUZ DEL CIELO Y DE LA TIERRA NOS CUBRA AHORA Y SIEMPRE. AMEN+++

“OH JESUS, CUBREME CON TU INFINITA SANGRE PRECIOSA CADA INSTANTE DE MI VIDA. AMEN"


"Ora y espera; no te inquietes. La inquietud no conduce a nada. Dios es misericordioso y

escuchará tu oración. Padre Pio"


jueves, 15 de enero de 2015

EVANGELIO DEL DIA Y HOMILIA POR EL SACERDOTE LUIS ZAZANO. 15 DE ENERO DE 2015

Del Santo Evangelio según San Marcos 1,40-45.


Se acercó a Jesús un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: "Si quieres, puedes purificarme".
Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: "Lo quiero, queda purificado".
En seguida la lepra desapareció y quedó purificado.
Jesús lo despidió, advirtiéndole severamente:
"No le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio".
Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acudían a él de todas partes.


HOMILIA
Por Sac. Luis Zazano

Mc. 1, 40-45:

Vemos a un leproso que se acerca a Jesús para pedirle que lo cure. Un leproso en la época de Jesús era considerada una persona desgraciada, una persona que no tenia suerte en la vida, alguien que estaba cumpliendo un castigo. estaba con toda su piel lastimada por las macanas que se mandó Él o algun familiar, porque en la mente judaica de ese tiempo estaba aquello de el que las hace las paga.
Este hombre desesperado se acerca a Jesús con humildad a pedirle que lo sane, tanta humildad que se arrodilla ante Él. 

En nosotros puede pasar lo mismo, sentirnos desgraciados por la vida, que no nos sale ni una, es como una situación límite, tan limite que te pasa por la cabeza de que alguien te ha hecho un mal. Incluso no falta la persona que te hace sentir que pagas culpas.

Pero aparte de ello vemos a un hombre humillado y para Dios siempre hay solución y da solución cuando alguien se humilla. 

El Señor te purifica cuando tenes en tu vida la capacidad de arrodillarte y demostrarle que ya no podes más solo, que necesitas que Él te sane, y te alivie de todos esos dolores.

Por último, el Señor te invita a la prudencia en el hablar, porque muchas veces las imprudencias en el hablar pueden llevarte a que le cierres las puertas a Dios a otras personas. 

 Pedile al Señor que te sane, porque nadie está exento de la lepra espiritual.

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