"En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios en Cristo Jesus quiere de vosotros. No extingais el Espiritu; no desprecies las profecias; examinadlo todo y quedados con lo bueno." 1 TESALONISENCES 5: 18-21

El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, del malo saca lo malo. Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca." San Lucas 6:45

QUE LA PRECIOSA SANGRE QUE BROTA DE LA SAGRADA CABEZA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, TEMPLO DE LA DIVINA SABIDURIA, TABERNACULO DEL DIVINO CONOCIMIENTO Y LUZ DEL CIELO Y DE LA TIERRA NOS CUBRA AHORA Y SIEMPRE. AMEN+++

“OH JESUS, CUBREME CON TU INFINITA SANGRE PRECIOSA CADA INSTANTE DE MI VIDA. AMEN"


"Ora y espera; no te inquietes. La inquietud no conduce a nada. Dios es misericordioso y

escuchará tu oración. Padre Pio"


sábado, 6 de mayo de 2017

LA VIRGEN MARIA EN EL REINO DE LA DIVINA VOLUNTAD - SEXTO DIA

LA VIRGEN MARIA EN EL REINO DE LA DIVINA VOLUNTAD
S.D. LUISA PICARRETA

http://www.divinavoluntad.info/Reina%20Espanol.htm

FIAT ! ! !
SEXTO DIA
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Oración a la Reina del Cielo
Para cada día del mes de mayo.

Reina Inmaculada, Celestial Madre mía, yo vengo a tus rodillas maternas para abandonarme como tu querida hija entre tus brazos y pedirte con los suspiros más ardientes en este mes a ti consagrado, la gracia más grande: Que me admitas a vivir en el Reino de la Divina Voluntad. Mamá Santa, Tú que eres la Reina de este Reino admíteme a vivir en él como hija tuya, a fin de que ya no esté desierto, sino poblado de hijos tuyos.
Soberana Reina, a ti me confío a fin de que Tú guíes mis pasos en el Reino del Querer Divino. Teniéndome tomada con tus manos maternas guía todo mi ser para que haga vida perenne en la Divina Voluntad. Tú me harás de Mamá, y como a Mamá mía te hago entrega de mi voluntad a fin de que Tú me la cambies por la Voluntad Divina, y así pueda yo estar segura de no salir de su Reino. Te pido que me ilumines para que yo pueda comprender bien qué significa Voluntad de Dios.

Ave María…
Florecilla del mes: En la mañana, a mediodía y en la tarde, es decir, tres veces al día, ir sobre las rodillas de nuestra Mamá Celestial y decirle: “Mamá mía, te amo; ámame Tú también, da un sorbo de Voluntad de Dios a mi alma y dame tu bendición para que pueda hacer todas mis acciones bajo tu mirada materna.”


El sexto paso de la Divina Voluntad en la Reina del Cielo.
Después del triunfo en la prueba, la posesión.

El alma a la Virgen:

Mamá Reina, veo que me esperas de nuevo, y extendiéndome la mano me pones sobre tus rodillas, me estrechas a tu corazón para hacerme sentir la vida de aquel Fiat Divino que Tú posees. ¡Oh cómo es reconfortante su calor, y como es penetrante su luz! ¡Ah! Mamá santa, si tanto me amas, arroja el pequeño átomo de mi alma en aquel Sol de la Divina Voluntad que Tú escondes, a fin de que también yo pueda decir: “Mi voluntad ha terminado, no tendrá más vida, sino que mi vida será la Divina Voluntad.”

Lección de la Reina del Cielo:

Hija queridísima, confía en tu Mamá y pon atención a mis lecciones, ellas te servirán para hacerte aborrecer tu voluntad y hacerte desear en ti aquel Fiat santo, que tanto anhelo formar su Vida en ti.
Hija mía, tú debes saber que la Divinidad después de que se aseguró de Mí en la prueba que quiso, mientras todos creen que Yo no tuve ninguna prueba y que bastaba a Dios hacer el gran portento que hizo de Mí, que fuera concebida sin mancha original, ¡oh! cómo se engañan, antes bien quiso de Mí una prueba que no ha pedido a ninguno, y esto lo hizo con justicia y con suma sabiduría, porque debiendo descender en Mí el Verbo Eterno, no sólo no era decoroso que encontrara en Mí la mancha de origen, sino que ni siquiera era decoroso que encontrara en Mí una voluntad humana obrante; habría sido muy indecoroso para Dios descender en una criatura en que reinase la voluntad humana. Es por esto que quiso de Mí, por prueba y por toda la vida, mi voluntad, para asegurar en mi alma el reino de la Divina Voluntad. Asegurado éste en Mí, Dios podía hacer lo que quería de Mí, todo podía darme, y puedo decir que nada me podía negar. Pero ahora regresemos al punto donde nos hemos quedado, me reservaré en el curso de mis lecciones el narrarte lo que hizo esta Divina Voluntad en Mí.
Ahora escucha hija mía, después del triunfo en la prueba el Fiat Divino hizo el sexto paso en mi alma, haciéndome tomar posesión de todas las propiedades divinas, por cuanto a criatura es posible e imaginable. Todo era mío, Cielo, tierra, y el mismo Dios, del Cual poseía la misma Voluntad de Ellos, Yo me sentía poseedora de la santidad divina, del amor, de la belleza, potencia, sabiduría y bondad divinas, me sentía Reina de todo, no me sentía extraña en la casa de mi Padre celestial, sentía a lo vivo su paternidad y la suprema felicidad de ser su hija fiel, puedo decir que crecí sobre las rodillas paternas de Dios, no conocí otro amor, ni otra ciencia, sino aquella que me suministraba mi Creador. ¿Quién puede decirte lo que hizo esta Divina Voluntad en Mí? Me elevó tan en alto, me embelleció tanto, tanto, que los mismos ángeles quedaron mudos, no sabiendo por dónde comenzar a hablar de Mí.
Ahora hija mía queridísima, tú debes saber que en cuanto el Fiat Divino me hizo tomar posesión de todo, me sentí poseedora de todo y de todos, la Divina Voluntad con su potencia, inmensidad y omnividencia encerraba en mi alma a todas las criaturas, y Yo sentía un pequeño lugar en mi corazón materno para cada una de ellas. Desde que fui concebida Yo te llevé en mi corazón, y ¡oh! cuánto te amé y te amo, te amé tanto que te hice de Madre ante Dios, mis oraciones, mis suspiros eran para ti, y en el delirio de Madre decía: “¡Oh! cómo quisiera ver a mi hija poseedora de todo, como lo soy Yo.” Por eso escucha a tu Mamá, no quieras reconocer más tu voluntad humana, si esto haces todo será común entre Yo y tú, habrá una fuerza divina en tu poder, todas las cosas se convertirán en santidad, amor y belleza divinas. Y Yo en el desahogo de mi amor, así como me alabó el Altísimo: “Toda bella, toda santa, toda pura eres Tú, ¡oh! María.” Diré: “Bella, pura y santa es mi hija, porque posee la Voluntad Divina.”

El alma:

Reina del Cielo, también yo te saludo: “Toda bella, pura y santa es mi Mamá celestial.” ¡Ah! te ruego, si tienes un lugar para mí en tu materno corazón, enciérrame en él y así estaré segura que no haré más mi voluntad, sino siempre la de Dios, y la Mamá y la hija serán felices las dos.

Florecita: Hoy para honrarme recitarás por tres veces tres Gloria Patri, en agradecimiento a la Santísima Trinidad por el reino que estableció en Mí de la Divina Voluntad, dándome la posesión de todo, y haciendo tuyas las palabras del Ser Supremo en cada Gloria me dirás: “Toda bella, pura y santa es mi Mamá.”

Jaculatoria: Reina del Cielo, hazme poseer por la Voluntad Divina.

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